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Con una prospección geobiológica pode­mos tomar conciencia del nivel de higiene energética al que estamos expuestos, evaluando los diferen­tes factores de riesgo para la salud derivados del hábitat, detectan­do la existencia de alteraciones telúricas y geofísicas utilizando sistemas de sensibilidad personal (radiestesia), así como realizando las mediciones ambientales de los niveles de radiactividad a los que estamos expuestos, de los campos electromagnéticos, eléctricos, mi­croondas,...

Con estas mediciones se puede determinar la existencia de zonas alteradas o alteradoras y principalmente determinarlas las zonas más óptimas para ubicar las estancias de nuestro hábitat, haciendo referencia a todos aque­llos parámetros que son necesa­rios para que una casa sea sana para la salud de sus moradores y para el entorno, y reúna los crite­rios básicos de biohabitabilidad.

Estos criterios se basan en los factores de riesgo que estudia y constata la Geobiología y los diferencia en:

FACTORES NATURALES: Alteraciones Telúricas y Geofísicas, Líneas Hartmann,l íneas Curry, Vórtices o Chimeneas Cosmotelúricas, Radioactividad y Gas Radón y

FACTORES ARTIFICIALES: Contaminación Eléctrica y Electromagnética, Alta Frecuencia, Telefonía Móvil y Redes Inalámbricas, Calidad del Aire o Química del Hábitat, Iluminación.

Así pues, en el contexto de diseñar un hogar sano, la Geobiología no sólo se ocupa de buscar un buen emplazamiento para la construc­ción, sino también de la naturale­za y de la calidad de los materiales e instalaciones técnicas emplea­das, siendo un gran avance desde el punto de vista de la medicina preventiva y abriendo amplios horizontes en la búsqueda de la óptima salud global.

Fuente : Cuaderno de Geobiología y Biohabitabilidad GEA