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Miércoles 09 de Enero de 2013 11:25

Demasiada RADIACIÓN por culpa de las pruebas de imagen

Algunas de las técnicas que se utilizan no están exentas de riesgo El TAC o los exámenes de medicina nuclear liberan una alta dosis de radiación.

Radiografías, escáneres, tests de medicina nuclear... Quizás le resulte familiar, y probablemente haya recurrido a alguna de estas pruebas para detectar algún problema de salud suyo o de algún familiar.

Pues no es el único. Según un estudio, realizado en Estados Unidos, en los últimos 15 años se ha duplicado la proporción de personas que han sido sometidas a un procedimiento diagnóstico de este tipo y también, de la mano, ha aumentado la tasa de radiación recibida por estas técnicas, algo que los especialistas ven con especial preocupación.

Hace unos años, existían pocas pruebas de imagen a las que recurrir para detectar o descartar una enfermedad. Era, en muchas ocasiones, el buen 'ojo' del médico el que diagnosticaba la mayoría de los problemas. Sin embargo, con el desarrollo de la ciencia y la tecnología, han sido muchas las técnicas que se han desarrollado y que han venido a ser una herramienta frecuente en las urgencias hospitalarias e incluso en el día a día de algunas especialidades médicas. Así, la tomografía axial computerizada (o TAC), mucho más conocida como escáner, la resonancia magnética o la tomografía por emisión de positrones (PET) han pasado a formar parte de nuestras vidas y de nuestras demandas.
Pero algunas de estas pruebas de imagen no están exentas de riesgo. El TAC o los exámenes de medicina nuclear liberan una alta dosis de radiación, mucho mayor que las tradicionales radiografías. A lo largo de estos años se ha visto que la exposición a esa radiación puede asociarse al desarrollo de cáncer. Se estima que un 2% de los futuros cánceres serán resultado del empleo de estas pruebas de imagen, si se siguen utilizando como hasta ahora. De hecho, un reciente estudio, concluía que el TAC triplica el riesgo de cáncer en niños.
Para comprobar cuánto ha aumentado el uso de estas pruebas en los últimos años, un grupo de investigadores de diferentes centros de Estados Unidos, incluida las Universidades de California o Washington, han anali- zado los datos sanitarios de millones de pacientes de diferentes estados y de seis sistemas de salud distintos. Se trataba, además de ver la cantidad de procedimientos diagnósticos realizados, si su número variaba en función de si el paciente tenía un seguro privado o uno público.
Conclusiones
Como primera conclusión, los investigadores comprobaron que el aumento en el número de este tipo de pruebas había sido independiente del sistema sanitario y del seguro médico. En 15 años, se habían realizado un total de 30,9 millones de pruebas de imagen, lo que suponía 1,18 test por persona y año, de las que el 35% pertenecían a técnicas avanzadas, como el TAC, la resonancia o la medicina nuclear. De hecho, el estudio mostró que, entre 1996 y 2010, el número de escáneres aumentó un 7,8% por año, la resonancia un 10% y la ecografía un 3,9%. En otras técnicas, como el PET, su empleo se retrasó pero, a partir de 2004, supuso cada año un incremento del 57%.
Y aunque no todas estas técnicas suponen una exposición a radiaciones, por ejemplo los ultrasonidos (o ecografía) o las resonancias no emiten radiación ionizante, el nivel de radiación recibida, en los pacientes evaluados, se duplicó en los últimos años, sobre todo por el empleo del escáner. Además, también se comprobó que había aumentado el número de personas que habían recibido una radiación anual alta (entre 20 y 50 miliSieverts) o muy alta (superior a 50 miliSieverts), pasando de un 1,2% a un 2,5%, en el primer caso, y de un 0,6% a un 1,4%, en el segundo. En Europa las autoridades sanitarias permiten una exposición anual máxima de 20 miliSieverts, mientras que en EEUU ese nivel permitido aumenta a 50.
"No es sólo que estamos haciendo pruebas de imagen más avanzadas, sino que también estamos haciendo tests que emiten las mayores dosis de radiación, y las más variables", explica Rebecca Smith-Bindman, profe- sora de Radiología e Imagen Biomédica de la Universidad de California. "Estoy preocupada porque los médicos han disminuido su umbral para realizar estas pruebas y ahora las piden incluso aunque piensen que no son necesarias". Probablemente, tal y como señala el estudio, ese mayor uso se deba, entre otras cosas, a la práctica de una medicina defensiva que recurre a las pruebas médicas para evitar que el paciente demande al especialista cuando algo falla.
Los autores de este estudio, cuyos datos publica la revista 'Journal of the American Medical Association (JAMA)', señala que los médicos deberían sopesar los beneficios de realizar alguna de estas pruebas con sus potenciales riesgos. Pero también, advierten, los pacientes son responsables de vigilar las dosis que reciben y no empeñarse en demandar unas pruebas cuando no son necesarias.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/06/12/oncologia